“Cada cual ha de dedicarse a la profesión para la que se siente con mayor aptitud. Juzgo de mucha importancia esta regla y abrigo la profunda convicción de que a su olvido se debe, el que no hayan adelantado mucho más las ciencias y las artes. La palabra talento expresa para algunos una capacidad absoluta, creyendo, equivocadamente, que quien está dotado de felices disposiciones para una cosa, lo estará igualmente para todas. Nada más falso; un hombre puede ser sobresaliente, extraordinario para un ramo, y ser mediano, y hasta negado, con respecto a otros” (Jaimes Balmes).

Para ser profesional (docente, ingeniero, médico, enfermera, administrador, abogado, contador…..) hay que poseer un conjunto de conocimientos que de ordinario no se pueden adquirir más que por medio del aprendizaje formal en la universidad. Pero al mismo tiempo es indispensable aquello que Balmes denomina el “talento” esa disposición natural, o aquellas capacidades inherentes en la persona que algunos han llamado “vocación” y “aptitud”.

Según la etimología latina, “vocación” significa: voz interior que nos llama a una profesión o al ejercicio de una determinada actividad.

La “aptitud”, consiste en la capacidad y disposición para el buen desempeño o ejercicio de un negocio, arte, industria, profesión, etc. Dicho en otras palabras; seria aquello que hace que un individuo resulte válido, en mayor o menor grado para cierto fin.

No siempre aptitud y vocación están unidas; puede darse el caso de la persona que posea un extraordinario gusto por la poesía, y no ser capaz de escribir versos, o de escribirlos muy malos.

Sin embargo no ha de pensarse, como suele ocurrir en quienes poseen escasos conocimientos en materia psicológica que la idoneidad o capacidad profesional depende solamente de la aptitud puesta de manifiesto en la profesión.

A un joven puede apasionarle la música pero ello no significa que desee dedicarse a esa actividad como género de vida. Albert Eistein, el científico que señaló nuevos caminos a la física teórica con sus ideas de la relatividad, tocaba muy bien el violín, su pasatiempo preferido. Pero de igual manera, a quien le apasionan las matemáticas tendrá más probabilidades de culminar sin tropiezos carreras de ingeniero, aunque su vocación sea la de maestro de escuela.